egaku

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Location: Japan

Thursday, November 17, 2005

El kanji y las botellas

Cuando se acude a un bar nipón suele llamar la atención que detrás del cantinero o del barman se aprecien en las vitrinas numerosas botellas de whisky a medio tomar. Son botellas inusuales que tienen dibujado sobre sus etiquetas los kanjis de sus propietarios. Se pueden leer apellidos como Yamasaki, Kuroda, Kato, Takahashi, Yamaguchi, Goto...

Se trata, por supuesto, de bares amigos, donde el beodo ha logrado entablar una relación perdurable con el propietario que le permite tomar, valga la redundancia, esas licencias: poseer su propia botella.

Después de meterse un par de tragos, de despotricar, solo o con amigos, contra su jefe o de hablar de las licenciosas piernas de la Mariko, la secretaria, el tal Goto se despide y el cantinero devuelve la botella a la vitrina hasta la siguiente ocasión. Como es su botella no tiene necesidad de pagar por las copas bebidas o compartidas.

¿A quién se le ocurrió la modalidad de la botella cautiva? No se sabe. Los amigos japoneses suelen responder que eso ya estaba implantado cuando alcanzaron la edad necesaria para ir a un bar y tomarse un trago.

El hecho de comprar la botella de whisky en el propio bar garantiza al propietario contar con un bebedor cautivo, con un consumidor permanente y fiel. Ya se sabe el afecto que une, desde siempre, a hombres y botellas. ¡kamapi!